
A medida del transcurso de los años la bitácora sepulcral de idearios fue produciendo gran cantidad de estorbos orgánicos ambulantes en un espacio reducido, pero con determinantes sistemas de imaginería interna, una gran cuna fúnebre de inertes y discapacitados sentimientos fueron forjando algunas estructuras que se plasmaban en la escritura y en los lápices. Ya se venía punzando el papel como una costra que se sacaba, que sangraba y que se volvía a sacar y a secar por todos estos años. Un mordadiente adelantado en algún soporte del alma, alguna plaqueta quemada con el ácido de las experiencias del diario morir.
El grabado parte como una búsqueda desesperada de lo quirúrgico, de lo plenamente sangrante, de predicas imperfectas acumuladas que buscaban su acomodo en estas fisuras, en estas heridas.
Desde estudios fallidos como dirección de televisión, farsa anticinematográfica en Santiago, ingresa a la Universidad ARCIS de Santiago. Ahí comienza a trabajar la parte social en proyectos tan interesantes como Los resentidos Plásticos, manifiestos de gran enseñanza cultural para los corrales del alumnado. El arte al parecer era una gran libreta de apuntes y el aprender era la ausencia más educativa.
Creando ya algunos vínculos importantes en esta Universidad snob, vuelve a un receso de un año estudiando pintura, aburrido de tantos bodegones, floreritos, y puestas de sol, viaja a Valparaíso y rinde examen de admisión en la escuela de Bellas artes de Valparaíso, quedando becado. Sus estudios académicos tomaron gran libertad en la creatividad, descubriendo El arte del Grabado y tomando la especialidad durante 7 años, obteniendo los grados de “Instructor en Arte”, mención dibujo y grabado. “Licenciatura en Bellas Artes”, mención dibujo, grabado y artes gráficas. Y por último el grado de “Maestro en Arte”, mención grabado.
Actualmente según la cartografía nacional de artistas de Chile se encuentra ubicado como el tercer mejor grabador del país.
